Un recorrido desde la función histórica del corrido como forma musical y narrativa, hasta la entrada del contrabando de estupefacientes y su inmediata repercusión en el imaginario. La vida del migrante marca el primer pulso del narcocorrido.
Son los años 80 y, como resultado de una economía en crisis y el crecimiento de los carteles, una forma de vida toma cada vez más fuerza: la narcocultura. Bandas icónicas se entremezclan entre música y balaceras.
El narcocorrido relata las epopeyas que se generan en el interior de un mundo que está fuera de la ley. Es un mundo de cantos aleccionadores, límites y lealtad que tiene sus propios códigos.
Como en toda su historia, el narcocorrido se adapta a los nuevos tiempos. Crece la violencia y con ella las canciones que relatan esa violencia. Internet y las redes sociales cambian la forma, pero no el discurso, que se expande de manera global.